Nunca he sido una gran ahorradora. De pequeña, me parecía increíble que mi hermana pudiera estar acumulando una pequeña fortuna solamente con la paga que mi padre nos daba cada fin de semana, mientras que a mí me desaparecía el dinero de las manos como por arte de magia en cuestión de horas. Así que cuando empecé a trabajar y a ganar un sueldo decente que me ... [Sigue leyendo]
